lunes 8 de febrero de 2010

¡EN GUARDIA!

Es hora de dejar de lamentarme por todo lo que me parece mal de la universidad, ahora mismo os presento el plan de estudios de la asignatura que dirigiré cuando sea profesor:

El profesor, yo, daré 'el tocho' teórico el primer día de clase (ya sea en papel o en formato digital a través de alguna dirección) con su bibliografía y sus problemas al final de cada tema. Cada tema teórico corresponderá a la teoría a desarrollar cada día de clase (el primer día se da el primer tema, el segundo día el segundo tema y así...). El primer problema de cada tema (que es un problema muy general sobre el texto) hay que entregarlo resuelto al comienzo de cada clase, esto por supuesto puntúa, y así se premia que la gente vaya con el tema leído.

En cada clase (la asistencia se puntúa también), se harán 5 grupos de alumnos. Se planteará un problema concerniente a la teoría prevista para ese día y cada grupo tendrá 5-7 minutos para resolverlo. Saldrá a la palestra una persona de cada grupo (por rotación, de grupos y de personas del grupo) a explicar en la pizarra lo que cree ese grupo que es la correcta resolución y el resto de grupos opinarán, abriéndose el debate (que no durará mucho).
Las personas que salen de cada grupo a explicar la solución del problema así como las que actúan como portavoces de los otros 4 grupos para opinar serán elegidas a dedo por mí siguiendo un turno rotatorio y obtendrán puntos adicionales. Eligiendo a dedo evitamos problemas de que se peguen tortas para hablar (por los puntos) y de que la vergüenza impida a alguien pedir la palabra.

Una vez al mes aproximadamente se hará un 'problema de evaluación' individual durante 10 minutos en clase. Esto servirá para que yo me entere de si la gente está entendiendo y aprendiendo y para que los alumnos también se enteren de cuánto aprovechan el tiempo. No tendrá valor a la hora de la calificación final. En caso de producirse algún caso muy flagrante de desinterés (que el alumno tenga varios 'problemas de evaluación' muy muy flojos, entonces se le mandará un trabajo sobre esos temas).

Por último, los temas finales de la asignatura se darán a través de seminarios individuales que los alumnos tendrán que exponer en clase y que serán muy específicos, permitiendo que cada alumno se 'especialice' en la rama de la asignatura que más le interese. Esto también puntuará.

Por supuesto, no habrá ningún examen. Y la realización de las actividades se puntuará con la puntuación máxima, no hay ninguna evaluación subjetiva por mi parte (que influya en la nota final), tan solo hay un aviso PREVIO de la extensión y profundidad del trabajo así como de otros aspectos metodológicos.

¿Qué ocurrirá? Pues que los alumnos se hincharán de trabajar (preparación de las clases, clases, seminarios, trabajos...) pero todos aprobarán, cada uno con una nota acorde con lo que él desee a través de su trabajo. ¿Qué pasará con las notas? Efectivamente, que en principio todas serán muy homogéneas alrededor del notable. ¿Parece lógico, no? Evaluar las nociones de las personas sobre una materia es algo suficientemente complejo como para no ser capaces de decir que una sabe un 7 y otra un 7'5 si no hay una diferencia evidente.

¿Quién se apunta a mi asignatura?

(tengo que confesar que muchas de estas cosas las cursé en una asignatura con el mejor profesor que he tenido en la universidad, El Hombre Asimétrico).

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sábado 6 de febrero de 2010

5 RAZONES PARA REIRME

Qué gracia me está haciendo la superbeca del universo. Ya he cumplido con todos los pasos que tenía que realizar para su solicitud, cada documento entregado más cateto que el anterior, así que esta vez cuando me la denieguen tendré el mismo problema de siempre pero con una variación: no sabré por qué la han denegado, pero porque había 50 motivos para que lo hicieran. Aquí van las principales razones por las que no me van a dar la beca una por una (importante tener en cuenta que es para una universidad extranjera), cada una en relación con el documento presentado:

  1. Inscripción online: Parecía fácil. Simplemente rellenar mis datos en una inscripción online. Bueno, pues resulta que en un alarde les comento que tengo publicaciones y les anuncio que se las detallo en el CV (cosa que no hago, en el siguiente punto veréis por qué).
  2. CV: Yo tenía mi CV bien hecho, tan bonito. Y resulta que a las 2 a.m. (cuando relleno la inscripción online) me dicen que les pase el CV y me dirigen a la web donde hacer el maldito CV europeo (cosa que no habían hecho antes). Total, que por no dejarlo más y lleno de pereza y sueño, copio más o menos lo que tengo en mi CV bonito al CV europeo y las casillas esas de 'cualidades y capacidades' me las dejo en blanco, que son las tantas y no me apetece ponerme a inventar en un idioma que no domino (con lo que las publicaciones ni las cito).
  3. Carta de motivación: Exactamente lo que haría cualquier otro gandúl de mi categoría. Les paso la misma que le he mandado a otra universidad. Le cambio el último parrafillo en el que hablo un poco de la ciudad y a correr.
  4. Cartas de recomendación: Aquí está una de las catetadas más graciosas. Tenía que mandar dos: una me la hacía un profesor y otra una profesora. El profesor me hace de carta de recomendación un p*** párrafo (sin exagerar) pero es que la profesora, en un inglés de pueblo, escribe frases como '(...) but (he is) also an excellent people'. Vaya, 'que es mu buena hente'. Impresionante.
  5. Transcrito de mi expediente: Después de cobrarme 24 euros (esto no me hizo gracia) mandan desde el decanato la 'versión europea' de mi expediente al correo de la universidad destinataria en un correo en el que no escriben absolutamente nada, salvo en el 'asunto', donde escriben en un perfecto castellano 'Expediente académico de Shelby'. Así me gusta, para qué disimular que no se sabe inglés.

Así que sí, igual ven todo esto y se apiadan de mí. Yes, we can!

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jueves 4 de febrero de 2010

EL CANTAUTOR

Ahí va, un gran top 5 de cantautores tristones que molan un montón (lo cual no quiere decir que este no sea un post altamente deprimente). Recomiendo encarecidamente no escuchar todas las canciones de seguido si no se quiere llegar al suicidio. Especialmente recomendados para cenas románticas o momentos depresivos en los que no te puedes sentir peor (importante esto último, porque si hay alguna posibilidad de hundirte un poco más, lo lograrán).

Tengo que hacer un par de aclaraciones al respecto. Seguramente el cantautorerismo tristón es uno de los géneros musicales que más me gustan, lo cual no quiere decir que yo pueda tirarme un día entero sin escuchar otra música, porque eso no hay cuerpo que lo aguante. Esto es como un bombón (cada vez me parezco más a Forrest Gump), que uno después de comer es lo mejor que hay pero como intentes siquiera merendar con ello puedes morir en el intento (y muchas veces por sobredosis de azúcar)... Dicho lo cual, ahí va:

5.- Siwel

Todo empezó con esto. Vi este videoclip, un cantautor valenciano que sólo tiene una guitarra y tristeza. Me gustó la idea. Hoy por hoy no aguanto más que dos o tres canciones (aparte de esta) de este hombre, pero tirando del hilo llegué al resto.



4.- Elliot Smith

Oh sí, el cantante tristón al que todos los cantantes tristones quieren parecerse. Es el clásico.



3.- Surfjan Stevens

También lo he escuchado hace poco pero resulta que es bastante conocido y tal.



2.- Quique González

Lo descubrí con 'Ajuste de cuentas', y es un genio. Además en español, ¡con lo que mola aprenderse las letras! El único tema es que me parece a mí que de vez en cuando se le va un poco la pinza con las letras, pero tampoco descarto que yo no me entere mucho...



1.- José González

Último descubrimiento. Parece que el muchacho es chileno pero afincado en Suecia. Me da la sensación de que su inglés es una basura y por eso no vocaliza, además si hiciera las canciones más cortas (o al menos no repitiera 15 veces el estribillo) ya sería la p**** en verso. Con todo eso, es lo mejor que hay.

martes 2 de febrero de 2010

PERCEPCIONES

Es increíble nuestra capacidad para reconocer pensamientos con sólo ver la expresión facial. Me tiene completamente absorto, sólo se necesita entrenamiento. Dos ejemplos:

Hace meses estuve un par de semanas con dolores de estómago y diarreas (lo que a la postre se mostró como una gastroenteritis vaya). El caso es que perdí bastante peso en sólo unas semanas. Todo lo que comía me sentaba mal y sólo con ir hasta la facultad (que entonces estaba como a quince minutos de mi piso) ya llegaba fatigado: cansado y jadeando levemente incluso. Claro, decidí ir al médico.
Como ese fin de semana iba a ir a mi ciudad pues decidí irme el viernes por la mañana en ayunas y ya hacerme un análisis de sangre allí mismo. Efectivamente, cuando llegué allí comprobé en una váscula los 4-5 kilos que había perdido en la última semana y me senté para que me dieran el pinchazo. Después de estar 'traqueteando' unos minutos con la aguja para encontrarme la vena (que lógicamente la tenía como un hilo de coser) consiguieron sacarme sangre.

  • En cuanto terminaron me preguntaron las enfermeras si me encontraba bien, yo les dije que sí, estaba cansado y me encontraba mal, pero lo normal después de que te estén pinchando un brazo 5 minutos y lleves una semana con gastroenteritis. Me preguntaron entonces si me había mareado: no tenía fuerza para contestarles. Quería contestarles que no, que en realidad estaba dolorido pero no mareado, pero no me salían las palabras de la boca. Total, que me cogieron entre las dos enfermeras y me tumbaron en una camilla y me subieron las piernas. Joder que si estaba mareado, pero mareado mareado. Un minuto más y no llego hasta la camilla.

Luego me paré a pensar, ¡qué tías!, me vieron en la cara que estaba mareado aun cuando yo les decía que estaba bien. Vaya, yo diría que empezaron a preguntarme si estaba mareado bastante antes de saber yo mismo que estaba hecho polvo. Impresionante. Puro entrenamiento, a cuántas personas no verán así al cabo del día.


· El segundo ejemplo es más gracioso pero mucho más sencillo. Yo soy una persona muy vehemente a la hora de defender lo que yo considero justo, nada violento, pero lo hago hablando mucho y con mucha fuerza. El caso es que aún recuerdo hace pocos meses cuando casi entre lágrimas yo le comentaba a un amigo mío lo que yo considero una injusticia terrible y que se perpetraba aún sabiéndolo él. Además, le explicaba cómo me había sentido traicionado y tal (todo para darle mucha más emotividad). Total, que después de aquello este amigo me instó a tomar una solución que haría que él tuviera una segunda oportunidad de 'arreglarlo'.

Si hubierais escuchado el tono de él y de otro amigo común cuando ambos (por separado) me contaban el fracaso de esta resolución os hubierais reido hasta llorar. Claro, yo ya no estaba tan afectado por el tema y de hecho me esperaba el fracaso, pero ese tono de 'Shelby, mira... que todo ha ido bien... En realidad ya sabes tú como va esto...' y después de quince rodeos el que se me presentara como una 'victoria pospuesta'... Qué gracia me hacía ver a dos amigos intentando que no me pusiera nervioso. Igual no me enfadé de la gracia que me hizo.


Pues eso, me voy a apuntar a un curso de Antropología y Neurociencias, ¿alguien quiere y así no voy solo?

domingo 31 de enero de 2010

LA UNIVERSIDAD: MUNDO DE CONTRADICCIONES

Como ya comenté el otro día estoy bastante decepcionado con la docencia en la universidad en general. Como mañana empiezo los exámenes (y lógicamente no iba a estar estudiando ahora) pues lo más honesto es quejarme todo lo que tenga que hacerlo ahora, que en un par de semanas se me podría tachar de ventajista.

La universidad es un sitio donde unos cobran mucho y otros pagan ese tanto. Lo curioso es que son los que pagan los que están a disposición de los que cobran para hacer todo lo que ellos digan, sea bueno para ellos o no, porque son los que cobran los que deciden su futuro. Claro, esta espiral de sinsentidos está favorecida porque los que pagan están interesados en hacer cuanto menos mejor y por supuesto los que cobran están obligados a hacerlos trabajar, 'por su bien' ('que para eso cobran').

Contamos con unas personas brillantes y con más experiencia en distintos campos (que evidentemente tienen que cobrar) y con unos aprendices en el área, que deben terminar con una formación básica en ella (y que para ello deberán pagar, claro). Es por eso que los aprendices deben hacer todo cuanto digan los expertos, parece lógico (o no).

Y así, creamos un modelo. El modelo del tocho y el examen. Creemos con los ojos cerrados en el modelo del tocho y del examen:

Los profesores están en la obligación de proporcionar un 'tocho' a los alumnos, y de evaluarlos con un examen. Los que cobran dan clase y hacen un examen a los que pagan para ver si han aprendido la materia. Cada uno con su método a la hora de dar la clase, por supuesto, que estamos en un Estado con libertad de expresión.
Pero el examen es un ente con vida propia: Los alumnos tratan de adivinar las preguntas para estudiar lo menos posible y los profesores hacen lo que pueden para mantener estudiando a los alumnos (da igual el qué).

Con esto, llegamos a variantes como hacer varios exámenes al año, facilitar apuntes 'a medias' a los alumnos... etc. Así, mantenemos el nivel de estudio de los alumnos, si no, lo facilitaríamos demasiado. ¿Qué pasaría si no hubiera exámenes? ¿Si el profesor facilitara todo el material íntegro desde el primer día?

¿Que los alumnos no aprenderían? Bueno, eso no lo sabemos, dependería de la alternativa. Lo que sí haríamos sería traicionar nuestro modelo.

Y eso sí que no, tenemos un modelo. Otra m***** de modelo.

viernes 29 de enero de 2010

STRANGE FRUIT

Yo soy muy de clasificar, lo sé, pero es que soy muy ordenado. Bueno, igual no, pero las papelerías me encantan y en ellas sí que está todo muy ordenado. Esto viene a que he descubierto una nueva categoría de personas: personas que se ven envueltas (constantemente) en situaciones extrañas.

Sí, son esas personas con las que quedas para tomar café cada sábado y un sábado esa persona te dice que no puede. La llamas el lunes y te cuenta cómo su madre se había caído por las escaleras y la llevaron a un hospital de la privada (porque era el más cercano) y han tenido que vender el coche para sufragar los gastos.

Claro, puede pasar, pero es muy extraño. No es que yo sea muy mal pensado ni nada de eso, que bastante tienen los pobres con sufrir esta serie de crisis y angustias, pero es que además son situaciones que se repiten frecuentemente en su vida. Es como si las improbabilidades se hubiesen aliado para atacar siempre a las mismas personas. A veces son situaciones graves (como la del ejemplo) y otras pues sin mucha relevancia, pero su denominador común es una serie de casualidades bastante improbables pero que sin duda son posibles.

No me malentendáis, que no tengo nada contra esta gente, pobrecillos, pero es que la maldad de uno no puede evitar pensar que hay algo detrás de todo esto (fuera de una alineación de los astros). Yo qué sé... ¿despiste?
Porque tampoco se los ve afectados cuando les ocurren estas cosas. Cuando a alguien tiene una racha de mala suerte, esta suele afectarle. Pero ellos no, después de contarte la historia están tan normal, como si eso que han vivido no les hubiera cambiado la vida.

No sé. Personas atacadas por situaciones extrañas, si me leéis, que sepáis que aquí tenéis un hombro sobre el que maldeciros.

martes 26 de enero de 2010

HOY CAÍ EN MI PROPIA TRAMPA

Últimamente estoy bastante desmotivado con el tema de los estudios, con el tema docente diría en general, seguramente este año tengo los peores profesores que he tenido en mi vida (y encima tengo que aguantar el 'run-run' continuo ese de 'generaciones ninis' y de qué malos, vagos y pasivos son los estudiantes en general).

Como estas semanas son claves y no termino de creer en lo que estoy haciendo, he intentado buscar algún cuento en internet de motivación. Lo que ocurre es que todos los que he encontrado (tampoco me he esforzado mucho, para qué os voy a engañar) son para niños y no me gustan mucho. Así que ya está, decidido, me voy a inventar mi propio cuento:

Érase que se era un chico llamado Hugo. Era un chico joven, bastante normal, un poco quejica, pero se podría decir que 'del montón'.

El tío trabajaba en un periódico local, concretamente en la sección 'vivir' de dicho periódico, redactando noticias tan absurdas como estación del año fuera (que ya se sabe que en vacaciones los sucesos escasean)... Como cualquier otra persona, estaba descontento con su jefe, su presidente del gobierno y algún que otro vecino. Tenía sueños, como todo el mundo, estar en la posición de esos cabritos cuyos nombres veía cada día en las noticias de las agencias y que conducían Jaguars, Ferraris o Lamborghinis... Pero claro, él tenía lo que se merecía, un trabajo adecuado a sus capacidades y necesidades, que por lo visto serían rebuscar entre la 'basura periodística' para encontrar alguna chorrada que distrajera a un par de miles de personas ávidas de un poco de lectura en la hora del retrete.

Un día decidió darse una oportunidad para encontrar ese coche que representaba sus sueños: haría su trabajo tan bien y original como nunca, de manera que su sección fuera la más y mejor vista del periódico, sin la que este no pudiera sobrevivir. Redactó artículos de investigación extensísimos, novedosos, muy interesantes y los expuso nítidamente. Con ejemplos claros y de la vida cotidiana, esquemas, fotos, para que todo el mundo los comprendiera.

Claro, en la primera semana todo el mundo lo felicitó por su excelente trabajo ('¡guau, vaya giro le has dado!' le decían). A la segunda semana ya nadie le prestaba atención, como siempre. La gente leía más la sección pero las felicitaciones cesaron.

Pasaron un par de meses y comenzó a decaer. Había perdido la motivación completamente: su coche se desdibujaba en el horizonte... Pero se dio cuenta de una cosa, ahora a su jefe le afectaban sus críticas, la gente le pedía opinión, su vecino no había vuelto a hacer una fiesta a deshoras... ¿Lo estarían respetando ahora más?

Claro que no. Ahora se respetaba más él mismo: ya ni siquiera necesitaba el Jaguar.



Joder, me ha faltado por meter a la madrastra.